Estos últimos meses en que no he publicado mucho, he abierto la lectura de varios libros que tiran más hacia el Ensayo que hacia la ficción. Uno de ellos es este, que puede caer en autoayuda, autoconocimiento… A pesar de no ser muy de estos libros, alguno leo, y este me ha gustado.
El autor inició en 2010 un programa con reclusos condenados a cadena perpétua en EE.UU. Desde su perfil de medidador, decidió enseñar técnicas de desescalada entre los reclusos para disminuir la violencia y los altercados en algunas de las prisiones más violentas de USA. Desde entonces, más de 12.000 convictos se han unido al programa de ‘Prisión de Paz’.
Douglas plantea un análisis inicial basado en el funcionamiento de nuestro cerebro; en cómo de forma automática, el cerebro genera dosis de distintas hormonas en función de las experiencias y condiciones que vivimos. Mantiene que no somos seres racionales, si no emocionales. Y partiendo de esta premisa, cuando una de los afectos negativos (miedo, enfado, tristeza, rechazo/abandono, vergüenza/traición) activa una reacción física en nosotros, antes de entrar en una enfrentamiento y una escalada emocional, se debe identificar y etiquetar qué afecto es el que ha desatado el conflicto. Con esto el interlocutor, o uno mismo, es capaz de saber qué le está pasando, cuál es el origen de su desasosiego y al sentirse entendido y escuchado, se tranquiliza: desescala, momento en el que se puede intentar una solución del problema.
El libro se construye a base de ejemplos, de diálogos que podrían tenminar en una discusión, pero que, con las técnicas de desescalado, tranquilizan tanto a hijos, jefes, compañeros, alumnos o parejas.
Personalmente no sé si el método es aplicable a todas las situaciones de conflicto. Como bien dice el autor, habrá veces en que, si el etiquetado es demasiado obvio, el interlocutor lo rechace de plano.
Probaré…
Autor: Douglas E. Noll
Editorial: Arpa
Nºpags: 277
Descubre más desde Sylvia García
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Un comentario en “Desescalar”