En febrero de 2025, el instituto de investigación de Bank of America, publicó un estudio de lo que ellos preveen que marque la década de los 20, una vez cruzado el ecuador de esos diez años.
Os dejo los enlaces a las dos partes del informe y el resumen y valoración de GPT al que también le he pedido que nos dé los titulares de lo que podría ser un futuro utópico, distópico y realista basado en este informe.
Resumen global de “The World in 2030” (Partes 1 y 2)
Visión general
Bank of America plantea que el período 2025–2030 marcará un punto de inflexión civilizatorio, en el que la humanidad pasará de un mundo “macro” —pandemia, inflación, guerras, estímulos masivos— a uno “micro”, dominado por tecnología omnipresente, cambios demográficos profundos y reajustes geopolíticos.
Identifican 8 grandes tendencias:
1. Tecnología es el nuevo oxígeno
La revolución de la inteligencia artificial (IA) acelera el salto hacia la llamada Industria 6.0, donde la intervención humana se minimiza.
Los ejes:
- IA razonadora y agentes autónomos (“Agentic AI”) capaces de actuar y decidir sin instrucciones.
- Simulaciones cuánticas que revolucionan la ciencia y la medicina.
- Robots humanoides y sistemas integrados que mezclan lo físico y lo digital.
- El horizonte de la Inteligencia Artificial General (AGI), con implicaciones militares, económicas y éticas incalculables.
2. Inseguridad digital
La dependencia tecnológica convierte la ciberseguridad en el riesgo número uno del planeta.
- En 2030, el cibercrimen podría ser la tercera “economía” mundial, tras EE. UU. y China.
- Se prevé un tsunami de deepfakes, manipulación informativa y pérdida total de privacidad.
- La IA destruirá algunos empleos, pero creará otros: el reto es reciclar mil millones de trabajadores.
- El aislamiento social derivado de la hiperconectividad agrava la paradoja digital: nunca tan conectados, nunca tan solos.
3. Más de todo
El auge tecnológico exige recursos colosales: energía, agua, metales, chips, ancho de banda, tierra y talento.
- La IA y los centros de datos podrían duplicar el consumo de agua y electricidad.
- Falta mano de obra cualificada y recursos naturales críticos.
- La era digital es también una era extractiva.
4. Reconstruirlo todo
Infraestructuras envejecidas, urbanización acelerada y transición energética requieren una reconstrucción global estimada en 94 billones de dólares hasta 2040.
- Red eléctrica digitalizada, manufactura “relocalizada” y ciudades inteligentes.
- EE. UU. y Europa apuestan por la reindustrialización estratégica y la independencia tecnológica.
5. Populismo
El desencanto con las élites impulsa nuevos populismos: menos globalización, menos inmigración, menos independencia de los bancos centrales.
- Posible inflación estructural del 3-4 %.
- Políticas proteccionistas tipo “América First”, con imitaciones “Europa First” y “China First”.
- La tensión entre fronteras cerradas y envejecimiento poblacional será el dilema de la década.
6. Guerra y paz
Tras tres décadas de globalización, el mundo vuelve a fragmentarse.
- Persistirá el proteccionismo comercial y tecnológico.
- Competencia por el Ártico como nueva ruta marítima y reserva energética.
- Posible fin de las “guerras eternas” si EE. UU. fuerza acuerdos en Ucrania y Oriente Medio.
- Europa sería la gran beneficiada de un regreso a la paz.
7. Zoomers vs. Boomers
Dos generaciones dominarán el escenario económico:
- Boomers (65+): concentrarán más de la mitad de la riqueza mundial y la irán transfiriendo a sus herederos.
- Gen Z (nacidos 1996-2016): hiperconectados, sostenibles, adictos a lo digital, con hábitos de consumo radicalmente distintos.
Entre ambos se define el futuro del trabajo, el ocio y la economía.
8. La salud es la nueva riqueza
El bienestar se convierte en la nueva religión económica.
- La “economía del wellness” alcanzará 9 billones de dólares en 2028, más que el sector tecnológico.
- IA médica y fármacos como los GLP-1 (tratamientos contra la obesidad) prometen transformar la longevidad y el consumo.
- Faltarán 10 millones de sanitarios en 2030; agentes de IA podrían suplirlos.
- La salud deja de ser un derecho para convertirse en el gran negocio del siglo XXI.
Valoración crítica: lo que esto significa para la humanidad
Este informe es, en esencia, una radiografía tecnocapitalista del porvenir, vista desde el prisma de una gran entidad financiera. Es lúcido en los datos, pero ciego en la ética.
- El nuevo orden será posthumano.
Al minimizar la intervención humana, la IA no solo automatiza el trabajo: también automatiza el criterio moral. La promesa de eficiencia encierra un riesgo de deshumanización masiva y concentración de poder en manos de quienes controlen los sistemas. - La desigualdad será el precio del progreso.
El modelo que se describe amplifica las brechas: tecnológicas, generacionales, geográficas. Los países sin infraestructura ni recursos quedarán fuera del juego, y la clase media global podría convertirse en una reliquia. - El populismo no es una anécdota: es un síntoma.
Cuando la tecnología acelera más que la empatía, las sociedades reaccionan con rabia. El auge populista será menos ideológico que emocional: una respuesta al vértigo. - La salud como mercancía.
La “wellness economy” suena bien, pero encierra la privatización definitiva del cuerpo. Los ricos vivirán más y mejor; los pobres, con suerte, accederán a la versión beta. - El planeta no da para tanto.
“Más de todo” significa más extracción, más consumo, más residuos. Hablar de sostenibilidad mientras se duplica la demanda energética es un oxímoron envuelto en marketing verde. - Lo inevitable: una nueva consciencia.
Si algo positivo puede surgir de este panorama, será una revolución de valores. Cuando la automatización vacíe el sentido del trabajo y la política se vuelva un simulacro algorítmico, el ser humano tendrá que redefinir qué lo hace humano.
Y ahora para la inspiración, los escenarios de utopía, distopía y realidad.
ESCENARIO 1: UTOPÍA — “La década de la integración”
La humanidad aprende (por fin) a convivir con la tecnología sin quedar subordinada a ella.
- La IA se democratiza. Los modelos abiertos y los marcos éticos internacionales impiden el monopolio de la inteligencia artificial. Las grandes potencias acuerdan normas globales sobre privacidad, veracidad y derechos digitales.
- Trabajo redefinido. La automatización libera tiempo humano en lugar de destruirlo. Se universalizan las jornadas reducidas y los sistemas de renta básica. La educación se centra en creatividad, empatía y pensamiento crítico.
- Salud y longevidad al alcance de todos. Los GLP-1, la biotecnología y la IA médica no son privilegios de ricos, sino pilares de un sistema público global. “Vivir mejor” deja de ser sinónimo de “consumir más”.
- Populismo domesticado. La política recobra legitimidad al reconectarse con las comunidades locales. La tecnología facilita transparencia y participación.
- Ecología de alta tecnología. La energía verde y los materiales reciclables sostienen el crecimiento sin devastar el planeta. La economía se vuelve circular, no lineal.
- Resultado: una sociedad híbrida, consciente y eficiente, donde la tecnología amplifica lo humano en lugar de sustituirlo.
Es el renacimiento digital.
ESCENARIO 2: DISTOPÍA — “El feudalismo algorítmico”
La humanidad entra en la era del control total. La eficiencia se convierte en religión.
- Gobiernan los datos. Un puñado de corporaciones (o Estados-tecnología) dominan la IA global, controlando información, atención y comportamiento. Las fronteras desaparecen, pero las murallas digitales se alzan.
- Democracias zombis. El populismo se convierte en herramienta del poder: los algoritmos manipulan la emoción pública mientras los ciudadanos creen elegir.
- Trabajo residual. La automatización expulsa a millones del sistema productivo. Solo quienes “poseen algoritmos” o datos sobreviven en la nueva aristocracia digital.
- La salud como lujo. Los fármacos inteligentes y la medicina personalizada son patrimonio de minorías longevas. La mayoría vive “más conectada pero menos viva”.
- Planeta colapsado. La carrera por recursos —agua, metales, energía— desencadena nuevos conflictos. El Ártico se convierte en la nueva Arabia Saudí, y la Antártida, en el próximo campo de batalla.
- Resultado: una civilización próspera en tecnología pero pobre en humanidad.
Es el capitalismo de silicio: brillante, desigual y despiadado.
ESCENARIO 3: REALISMO — “La era de la fricción”
El futuro no será ni utópico ni catastrófico, sino un campo de tensión permanente.
- IA omnipresente, pero regulada a medias. Habrá avances asombrosos (salud, energía, comunicación), pero también abusos cotidianos. La regulación siempre irá tres pasos detrás.
- Mercados polarizados. Las economías ricas se digitalizan a gran velocidad; las pobres quedan atrapadas en la periferia tecnológica.
- Populismo persistente. No desaparecerá, pero mutará: movimientos que mezclan identidad, ecología y tecnofobia dominarán el discurso público.
- Salud y longevidad desiguales. La biotecnología mejorará la calidad de vida, pero el acceso seguirá marcado por el nivel de renta.
- Crisis ecológica contenida, no resuelta. Se avanzará en energías limpias, pero el consumo global seguirá creciendo. El planeta no colapsará, pero tampoco se recuperará.
- Resultado: un mundo funcional, inestable y desigual; mitad redención, mitad advertencia.
La humanidad seguirá adelante, aunque sin brújula.
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