Urbes

Cuadro de José Luis Gata

Retumba un eco solitario

en muros desahuciados a la vida.

La penumbra siega las sombras,

de los hombres que emigraron

a los campos urbanos de acogida.

Los que, macilentos,
caminan aturdidos
arañando los despojos
que, con desprecio,
les arrojan los amos del tiempo.

Esclavos doblegados
por el peso efímero
del bienestar.

Enfermos que no curan
por mor de un alma rota,
por tanto aceptar menos
cuando siempre quieren más.

Corren sin orden ni concierto,
perdidos en laberintos geométricos
pautados en la mediocridad.

El hoy, igual que ayer y que el mañana,
ha secuestrado un futuro incierto
disfrazado de evasión y retro olvido.

Océanos tenebrosos
de corrientes profundas.
Mareas que arrastran lodos
de madejas enredadas,
teñidas de púrpura desesperación.

Nunca olió a primavera
entre el hormigón y el cemento.
Sólo a gris.
Un gris oscuro
especiado con rencor y miedo.

Rutinas ciclotímicas.
La rueda de una jaula perpetua,
sin principio ni fin.

Inabarcables vías
de trenes estruendosos.
Pasajes que yerran en silencio

a lomos de un mar hostil.

Están ciegos.
Sus ojos velados de tedio contenido,
de abandono urbano.

¿No sois capaces de verlo?

¡Mordaz ceguera!
Vosotros sois ellos.

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