Maddaddam

Trilogía terminada. Me ha encantado. Como dije en cuando empecé la trilogía, tenía muchas ganas de leer algo de Margaret Atwood y, habiendo terminado estos tres libros, tengo cada vez más claro que el éxito de un libro radica sobre todo en cómo lo cuenta el escritor y en gran medida en el narrador que se elige para contar la historia.

En esta trilogía la elección del narrador en cada uno de los tomos es clave. Tanto en evitar la linealidad de la historia, como en hacer converger en este tercer tomo a los protagonistas del primero y del segundo. Si tuviese que elegir, me quedo con la narración del primero, el segundo estaba bien y este tercero me ha resultado un poco naive. Es como si las historias que cuentan a los crakers marcasen el estilo narrativo y fuesen casi infantiles.

Tiene sus fallos, como centrar el destino del mundo en la costa oeste americana y olvidarse de qué ha pasado en el resto del mundo. Se sobreentiende que habrá algún superviviente, pero no crakers. El que todos los supervivientes estén conectados de algún modo también chirría un poco. Sobre todo en este último. Me ha dado la impresión de que Margaret Atwood usa al personaje de Zab como hilo de unión y cierre de la trilogía. Me pregunto si esto lo tenía previsto o, cuando se enfrentó a cómo terminar la historia, decidió que Zab sería el conejo de su chistera.

Y aún así, recomiendo la trilogía completa. Como toda distopía, es un ejercicio de proyección de hacia dónde nos llevarán determinadas puertas que hoy se están abriendo en el mundo: la biogenética, los paraestados militares, la polarización de clases, el estancamiento social, el cambio climático, el alza de poder de las grandes corporaciones…

Mucho sobre lo que pensar y el futuro que plantea Atwood podría ser factible. No en su totalidad, pero sí en muchas de las cosas que plantea.

Autor: Margaret Atwook

Editorial: Debolsillo

Nºpags.: 528


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