Harry Potter y la piedra filosofal

Este libro está, también, en los libros que analizamos en el curso que estoy haciendo este año de literatura infantil y juvenil, en la escuela de escritores.
1. ¿Qué edad crees que tiene el lector ideal de este libro y por qué?
Creo que la edad recomendada de inicio de lectura serían los once o doce, incluso los diez años para niños muy lectores, pero lo que me parece fascinante de esta novela es que no tenga edad máxima. Creo que cualquiera con dos cifras en la edad, es un lector potencial que disfrutaría de la lectura.
A pesar de que los protagonistas principales son niños, hay muchos personajes adultos con un papel muy importante en el desarrollo de la historia, no solo como antagonistas (algo que ocurre mucho en infantil) sino también como ayudantes y cómplices de los protagonistas, lo que establece puntos de conexión con el público más adulto.
Derrocha imaginación; tanta que cualquier persona con ganas de volar a otro mundo disfrutará de la lectura.
2. ¿Qué te parece la estructura, tanto de la novela como de los capítulos? ¿Es clásica, aporta alguna novedad? Por qué crees que es así.
La estructura de la novela sigue el modelo clásico, de presentación, conflicto y desenlace, pero lo hace en dos niveles. La piedra filosofal tiene un conflicto concreto que atañe a la salvaguarda de la piedra, pero en un nivel superior el conflicto es la lucha contra Voldemor, contra las artes oscuras. Por este motivo, hay dos desenlaces: el primero que se resuelve en el volumen I de la colección y el segundo que tarda siete libros en resolverse.
En cuanto a los tiempos que Aristóteles fijo en su esquema clásico de obra dramática, no sigue el modelo y J.K. Rowling, como compatriota, se fija más en la obra y esquema de Shakespeare en lo relativo al tiempo. No solo en la duración de la obra, que en el caso de Harry Potter abarca años futuros y pasados, a través de historias que complementan al personaje, sino también en la falta de linealidad en la narración.
Si se analiza siguiendo el modelo de Propp, encaja a la perfección.
En cuanto a la estructura de los capítulos, me han llamado la atención dos puntos:
· Cada capítulo no coincide con una escena clásica. Muchos de ellos contienen hilos secundarios. Por ejemplo en el callejón Diagon, la narración no se resuelve en el propio callejón, sino que hacen una visita a Gringotts. El incluir hilos secundarios dentro de uno principal es una de las características de los capítulos y de la novela, con las dos subestructuras de conflicto.
· Todos los capítulos, excepto los últimos dos, de claro desenlace, presentan a un nuevo personaje. En los últimos dos, a pesar de que no se abre el abanico a nuevas entradas, sí que se desvela información relevante sobre Snape y Quirrell, que será vital para las siguientes entregas del libro.
En mi opinión las peculiaridades en la estructura se deben a que la Sra. Rowling tenía pensada la saga al completo cuando comenzó. Narrar desde la sencillez y claridad más absoluta, una obra tan larga, compleja y con tantos personajes como la de Harry Potter, denota una capacidad de creación y estructuración increíble.
El guiño en la página 62 al libro de ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de N. Scamander’ me hizo descubrirme el sombrero ante la escritora. Y preguntarme en cuál de los otros títulos que incluye como libros de primer curso en Hogwarts, estará trabajando ahora.
3. La mayoría de los personajes son buenos o malos y el lector lo sabe desde el inicio. ¿Alguno es diferente? ¿Qué crees que aporta?
Como comentaba en el punto anterior, hay dos personajes en que las apariencias engañan: el profesor Snape y el profesor Quirrell.
Ambos dos tienen un trato diferente en el libro, ya que después de su presentación y su desarrollo, a través de la narración de la propia historia, hay un giro en la percepción al final del libro.
Snape se retrata como malo y Quirrell como bueno, pero la escritora destina a cada uno un capítulo para modificar la percepción final del lector. De Snape nos descubre una historia por la que podría redimirse y de Quirrell nos demuestra que no es que ella haya jugado sucio con los lectores, sino que el propio Quirrell nos ha engañado.
Me gusta que el lavado de imagen de Snape no sea completo, ya que el propio protagonista Potter sigue desconfiando de él y, en el caso de Quirrell, me fascina ver cómo los lectores no se sienten engañados por la escritora por haber ocultado o tergiversado información, sino por el propio personaje. Creo que es una línea muy fina y la escritora ha conseguido, sin lugar a dudas, transmitirlo de tal forma que el lector entiende que Quirrell, hasta casi la engaña a ella misma, como narradora.
4. Si tuvieras que elegir un tema para esta novela, ¿cuál sería?
Podría ser magia, la fuerza de la amistad, el diferente,…, pero para mí el tema que más pesa es el del bien contra el mal. Igual que en Starwars o en muchas novelas de fantasía.
5. ¿Cómo se presentan los hechos fantásticos o mágicos? ¿Es igual al inicio y al final de la novela?
El narrador de la novela es un narrador equisciente. No conoce todo lo que ocurre ni las motivaciones o lo que ocultan cada uno de los personajes, sino que sigue al protagonista, a Harry Potter.
Esto es algo que ayuda en el despiste sobre la verdadera identidad de Quirrell y que se refleja claramente en cómo él percibe la magia.
Al principio todo es nuevo. Le sorprenden cosas tan sencillas como las ranas de chocolate con sus cromos de magos, sin embargo, al final, habla de ellas como parte de su rutina, algo sin importancia. A lo largo del libro el narrador ha seguido la evolución de Potter en lo referente a la magia. De cumplir 11 años sin saber que existía, a pasar un año en la más prestigiosa escuela de magia del mundo. El narrador nos lleva de la mano en ese aprendizaje, vamos siguiendo a Harry en su progreso, y nos permite familiarizarnos con todo un entorno nuevo, al mismo ritmo que él.
6. Los protagonistas de esta historia son magos, viven en una escuela de magia y están al margen de la tecnología, de la televisión… ¿Son muy diferentes a los chicos de hoy o encuentras parecidos?
Son personajes de hoy, con un comportamiento, unos deseos, miedos e ilusiones, muy parecidos a los de cualquier niño de once años. El deporte que siguen es diferente, porque ellos son magos, pero la escritora hace el esfuerzo de compararlo con el fútbol o el baloncesto para que todos los lectores sean capaces de imaginarse lo que rodea al quidditch.
Hogwarts es un colegio de magia, pero funciona igual que cualquier internado anglosajón, con sus casas, sus normas, su uniforme y las aulas destinadas a asignaturas específicas. Lo que varía es la materia, pero partiendo de un formato conocido por sus lectores. En este punto no sé, cuántos de los lectores no anglosajones, pensarán que lo de las casas, las túnicas, las reglas del Hogwarts… son invención de la escritora o sabrán que se basa en el sistema de educación anglosajón.
Y la tecnología, que no se menciona, se cambia por magia. Lechuzas que hacen de correo, mensajes de voz capturados por la magia, fuego en bote….Hay suficientes símiles con la tecnología como para que los niños se sientan identificados con su forma de vida.
7. ¿Qué papel tiene Ron y Hermion en la historia?
Según la terminología de Propp, los dos son ayudantes, aunque Hermion, hasta que se hace su amiga, podría considerarse que tiene algo de papel de princesa.
Ron y Harry la rescatan del troll y a partir de ese momento, ella confía en los dos y les ayuda en sus misiones.
Me gusta que haya una ayudante mujer al lado de Potter, creo que ayuda a incluir entre sus lectores tanto a niños como a niñas.
Fuera de la guía, me gustaría comentar que me ha encantado el libro. Mis hijos me hicieron ver las películas tantas veces que me llegué a saber los diálogos de memoria y, a pesar de haberles comprado la colección y tenerla en casa, nunca había encontrado el momento de leerlos.
Mi sensación cuando iba por la mitad fue: ‘Esta mujer (pensando en J.K. Rowling) se lo ha pasado como una enana escribiendo el libro’. Y creo que se nota. El texto fluye sin raspar en ningún punto. Engancha y hace que no se pueda perder el interés en lo que estás leyendo, ni aunque lo intentes. Esa sensación de diversión la traslada a quien lo lee.
Yo me he divertido leyendo Harry Potter y tiene doble mérito, porque la historia me la sabía de memoria.
Nº pags. 254
Editorial: Salamandra

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