Terraformación de Marte

Hay una web que sigo desde hace un tiempo dedicada a la creación de contenidos sobre la terraformación en Marte. Ya hablé de la trilogía marciana hace mucho, cuando la NASA confirmó que había agua en ese planeta (2008). El enfoque de Venture City no es literario si no audiovisual, con unos contenidos elaborados y, desde mi punto de vista, bastante interesantes.

Desde aquel post, ha llovido mucho y Musk, además de Bezos, Branson y el gobierno chino, tienen puestos sus ojos en el espacio. El primero para colonizar marte, los otros para establecer colonias espaciales y quizás también llegar al planeta rojo. Un planeta virgen que, desde la distancia de 12 minutos luz de la Tierra, las élites perciben como una fuente para extraer recursos o formar una colonia desde cero para los ‘elegidos’.

Venture City imagina cómo será esa carrera por configurar una colonia terrestre en Marte. En de su canal de youtube hay una colección importante de timelapse sobre cómo será la terroformación, los primeros 10.000 días en Marte, la evolución de la tecnología de 2200 al año 4000, la evolución de las IAs…

Una producción costosa que se inicio en 2019 y que me ha llevado a buscar quién hay detrás de Venture City. El dominio está registrado en la región de Hampshire, en Reino Unido, pero los datos del propietario del dominio están protegidos. En redes tienen una cuenta de twitter con 88 seguidores, en instagram algo más, 713, y en su canal de youtube, 344.000.

No son cifras altas y, aún así, el canal sigue creando contenidos periódicos en blog y youtube. Pensé que podían estar financiados por la incubadora The Venture City, pero no.

En el canal de youtube (que fuera de los suscriptores tiene 30M de visualizaciones sobre el total de sus contenidos) dice:

On Venture City I create mini sci-fi documentaries on future tech and space exploration.

Showcases: World Expo (Dubai 2020), Space Investment Day (Sweden), Detroit Observatory at University of Michigan, Space Faring Civilisation Film Festival (Australia).

Other topics covered include: business innovators, investing in new industries, and future new businesses.

Estoy suscrita a su newsletter, así que seguiré atenta a qué hacen y dónde llegan. Eso sí, si alguno sabéis quién hay detrás, por favor, ¡compartid!

FESTILIJ3C 2023

https://www.festilij3c.com/wp-content/uploads/2022/11/slider-festilij-2023.jpg

En 2018 Elena Martínez Blanco, escritora y librera, puso en marcha el primer Festival de Literatura Infantil y Juvenil (FESTILIJ3C). Consiguió que en el raro año 2020 el festival continuase y en 2023 ya va por la sexta edición.

Del jueves 2 al domingo 5 de febrero, en la biblioteca Lope de Vega, en Tres Cantos, se reúnen escritores, ilustradores, editores y todos los que estamos interesados en la literatura infantil y juvenil.

El programa no puede ser más completo: con charlas, talleres, radio, visitas de autores a colegios de Tres Cantos, poesía, cosplay, firmas y encuentros con autores. ¿Qué más se puede soñar?

Un año más, con el grato recuerdo de que Maherit ganase el premio de novela juvenil de este festival el año pasado, iré a la feria de literatura infantil y juvenil, que se consolida como el gran encuentro de las letras LIJ.

Simbiontes (IAs + humanos)

Imagen by Dall.e (input: ilustración de simbiosis entre ser humano e IA)

simbionte

1. m. Biol. Individuo asociado en simbiosis. U. t. c. adj.

simbiosis

Del gr. συμβίωσις symbíōsis ‘vida en común’, de συν- syn- ‘sin-1‘ y βίωσις bíōsis ‘modo de vivir’.

1. f. Biol. Asociación de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los simbiontes sacan provecho de la vida en común.

El profesor e investigador Paul Rainey, del instituto Max Planck (sobre evolución biológica), ha publicado un estudio sobre la posible transición evolutiva en la individualidad (ETI) de humanos e inteligencias artificiales. a modo de resumen, viene a justificar, con un análisis científico basado en la teoría de la evolución de Darwin y de cómo las especies evolucionan gracias a la información transmitida de padres a hijos, que ya que las IAs interactúan y son capaces de aprender de su contacto con el ser humano, llegado el caso en que los padres transmitan la información de sus IAs a su descendencia, podría darse una evolución en la especie, creada desde las unidades simbióticas de humano-IA.

Además analiza el papel del Estado en que esta evolución tenga más probabilidades de ocurrir, ya que si hubiese leyes que obligasen al uso de las IAs, la simbiosis y tranmisión a la descendencia estaría casi asegurada. Llama también la atención sobre el mal uso que se podría hacer para manipular a la sociedad desde las IAs, gracias a una programación sesgada (algo que está ya en el candelero).

Como comentaba en mi último post, los Gobiernos no se están tomando lo suficientemente en serio el impacto que las nuevas tecnologías pueden tener en la sociedad. O quizás en ese ‘laissez faire’ busquen justamente no regular para poder ejercer control.

Sea como fuere, pensar en que el ser humano puede ser un simbionte con las IAs y que la especie evolucione de forma conjunta, abre un futuro más allá que distópico (o quien sabe si utópico). Este tipo de estudios son siempre fuente de inspiración porque, como decía Oscar Wilde, la realidad supera la ficción.

SOLOS

Una serie de ciencia ficción con un enfoque intimista y un reparto de lujo. Cada capítulo está protagonizado por un solo personaje (excepto el último de Morgan Freeman y Dan Stevens) que, en un soliloquio, nos cuentan sus angustias y sus miedos, en un espacio tiempo en el que sobrevuela la ciencia ficción.

Más allá de ver el impacto de determinados avances tecnológicos en la sociedad, la serie se centra en cómo afecta a una persona, cómo su vida puede cambiar y las dudas o los miedos que le provocan conceptos como saltos en el tiempo, almacenamiento de la consciencia en la nube, el aislamiento provocado por una pandemia, los viajes en el espacio, la relación con Ias IAs o los robots humanizados.

De los siete capítulos algunos flojean, quizás por que a alguno de los monólogos le falta profundidad o por que se centran en las mismas emociones que otros que están más desarrollados. Sin embargo, la recomiendo. No para verla del tirón, pero sí para ver un capítulo de vez en cuando y reposar el mensaje. ¿Cómo sería mi vida si me robasen mis recuerdos? ¿Cómo sería un encierro provocado por una pandemia de varios años? ¿Si muero, llenaría mi vacío con una réplica mía? ¿Qué efecto tendría en mi círculo cercano, en mi familia?

Creo que hay una tendencia en el mundo de la creación de intentar imaginar cómo será el futuro cuando los avances en los que se está trabajando actualmente se integren definitivamente en nuestras vidas. Me pregunto, cuándo llegará el momento de que,también, las instituciones comiencen a pensar en ello. En la ética detrás de los robots humanoides, de las IAs, de la biogenética, de la clonación…

Si quieres ir formándote una idea, esta es una buena serie para empezar.

We were born an ocean apart

Conocí a Celia en el encuentro literario al que me invitó el Instituto Cervantes de Dublín. Una escritora y fotógrafa asentada en Irlanda que escribió este álbum fruto de su propia experiencia. Llegó desde Almería a Irlanda y la isla esmeralda la cautivó, con sus tradiciones y sus leyendas.

Este álbum relata el viaje de una sirena nacida en Cabo de Gata que llega al sur de Irlanda y remonta la salvaje costa oeste de la isla, hasta llegar a Donegal. Cada capítulo tiene una reflexión sobre las emociones que nos provocan el hogar, la muerte, el miedo, la valentía o el tiempo.

Las ilustraciones de Inmaculada Herraiz son una delicia de acuarelas con un extracto escrito de la esencia de cada capítulo.

Gracias por regalarme tu libro, Celia. Me ha encantado.

Autor: Celia Montes

Editorial: SoldeSol

Dead boys

Paloma González Rubio es una escritora que nunca para de buscar nuevas formas de contar y, como todo en la vida, la práctica lleva a la excelencia.

En Dead Boys nos cuenta la historia de un adolescente de un barrio marginal que termina enredado en una banda juvenil. Un relato duro que muestra una realidad instalada en nuestro entorno desde hace décadas y que cada vez es más frecuente. La novela sorprende y cautiva por la historia, la narración y la estructura.

El personaje principal, en una situación de vida o muerte comparte sus pensamientos a través de un repaso a sus contactos del móvil para desentrañar un dominó de violencia que está siendo investigado por una fiscal de menores y un inspector de policía.

La maquetación, junto a los cambios de narrador, va guiando al lector en la vorágine de los hechos, haciéndole partícipe de la investigación con píldoras de información sobre lo que ha ocurrido; algunas ocultas en los mensajes de móvil que los personajes se han enviado, otras en recuerdos y las de la policía, a través de triangulación, geoposicionamiento y cruce de datos.

El argumento es impecable, la forma de ir atando los cabos de lo sucedido es como una partida de ajedrez, en la que las fichas se van moviendo hasta configurar el tablero en un jaque mate que no puedes ni imaginar cuando empieza la novela.

Las redes sociales, la marginación, la búsqueda de la aceptación, la soledad, la falta de comunicación, el amor, los celos, la amistad, los lazos de familia, las deudas de sangre… Todo mezclado en una historia cruda que hace reflexionar sobre lo que nos rodea, sobre la fina línea que nos separa de la violencia, pero que en cualquier momento puede colarse en nuestras vidas.

Lo leí prácticamente del tirón. A mis hijos les he pedido que lo lean y, desde aquí, lo recomiendo a jóvenes y adultos. Un libro que no sermonea ni adoctrina, pero que abre una rendija en la venda que nos oculta esa verdad incómoda que normalmente mantenemos a raya, lejos de nosotros. Un libro que empuja hacia el pensamiento crítico sobre varios problemas de nuestra sociedad.

Autor: Paloma González Rubio

Nº pags: 248

Editorial: La esfera azul

Arcane

En el mundo de la narrativa transmedia un universo puede ser creado dentro de un videojuego y crecer a otros medios, ya sean escritos o animados. Decía el maestro de animación Hayao Miyazaki que «La creación de un único mundo llega de un enorme número de fragmentos y del caos». Pues esto es lo que ha pasado con el videojuego on-line multijugador LoL (League of Legends), de Riot Games.

Después de muchos jugadores y muchas versiones, salió el libro de Garen: Primer Escudo, de Anthony Reynolds (que ya ha escrito el segundo: Ruination), pero, antes de la segunda entrega en papel, llegó la serie de animación Arcane, desarrollada por Riot Games y el estudio francés, Fortiche Productions.

Hace tiempo que dejé de jugar a videojuegos, así que no puedo opinar sobre LoL, más allá de que, después de 13 años desde su lanzamiento, tiene una base de jugadores activos de 124 millones de personas (ahí es ná). Pero de lo que si puedo opinar es de la serie.

Los nueve capítulos de la primera temporada de Arcane te enganchan hasta el punto de querer verlos en cadena. Tan pronto entras en el mundo de las ciudades de Zaun y Piltover (con estética steampunk y una animación hiperealista, mezclada con garabatos fosforescentes que te recuerdan que estás en un mundo animado), no quieres salir.

El conflicto entre las hermanas Vi y Jinx tiene todos los ingredientes dramáticos que te hacen entender su rivalidad y tomar partido. Y los personajes secundarios abren la puerta a varios arcos argumentales que, me imagino, tendrán su evolución en las siguientes temporadas.

Como apunte, decir que The Game awards 2022 creo una nueva categoría: “Mejor adaptación” para premiar a los videojuegos con adaptación cinematográfica… El premio se lo llevó Arcane.

Muy recomendable.

Ríos con entidad jurídica

Cuando leí ‘Cuchillo de agua‘ me gustó el enfoque de Paolo Bacigalupi respecto a los derechos sobre el agua. Los más valiosos eran los derechos adquiridos por las tribus indígenas, mucho antes de que el agua fuese un bien escaso. Este libro lo leí cuando empezaba a escribir Maherit y, ahora que estoy escribiendo Barkeno, mi investigación ha continuado en torno al agua y me ha llevado a descubrir ríos que han conseguido convertirse en personas jurídicas.

¿Os imagináis cómo cambiaría la explotación de los recursos naturales si tuviesen entidad jurídica? ¿Si dañarlos fuese un delito directo contra una persona, aunque fuese persona jurídica y no física?

Desde hace décadas muchas tribus indígenas luchan por recuperar los territorios que les fueron expropiados durante la colonización de sus tierras para poder restaurar los ecosistemas originales. El mayor caso de éxito en esta lucha lo ha conseguido el pueblo maorí (lo de los maoríes también viene de mi fase de documentación para Barkeno).

En el siglo XIX, la colonización británica de Nueva Zelanda supuso la expropiación de tierras indígenas y la degradación de sus ríos debido a la minería y la agricultura. Esto llevó a conflictos entre los maoríes y el gobierno británico y a una serie de demandas judiciales y negociaciones durante casi 150 años. Hasta que, en marzo de 2017, el gobierno neozelandés aprobó una ley que reconoció al río Whanganui como persona jurídica, otorgándole derechos y responsabilidades equivalentes a los de una persona. Para ejercerlos, le fueron asignados dos guardianes legales que hablan y actúan en nombre del río: un representante del Estado y un representante del pueblo maorí.

El Whanganui se ha convertido en un emblema. Es el primer río del mundo protegido por este mecanismo, lo que implica que dañarlo o contaminarlo es equivalente a atacar a una persona. Una sentencia que sirve de ejemplo y es un antecedente legal (jurisprudencia) para futuros conflictos similares.

Después de la aprobación de la ley del Whanganui, una corte provincial en el norte de la India siguió los pasos de Nueva Zelanda al otorgar personalidad jurídica a los ríos Yamuna y Ganges, ya que consideró que los ríos están vivos, respiran y sostienen a las comunidades que atraviesan.

La lucha legal para conseguir que estos dos ríos tuviesen entidad de persona jurídica también duró décadas ante diversas instancias, incluido un tribunal especial creado en la India en 1975. El acuerdo alcanzado finalmente en 2014, y convertido en ley en 2017, incluyó una compensación de 56 millones de dólares para reparar las acciones y omisiones de la Corona. La ley reconoció al río como “un ente vivo e indivisible, que va desde las montañas hacia el mar, con sus elementos físicos y metafísicos”.

Este tipo de noticias me recuerda al mundo de Maherit y Barkano y me da esperanzas… Quizás seamos capaces de llegar a una comunión con la naturaleza, antes de que sea demasiado tarde.

Barkeno, condensándose

Imagen de Sarah Richter

Desde que terminé de escribir Maherit he estado dándole vueltas a su continuación. Los que lo habéis leído sabéis que la historia no acaba con la la primera novela, no solo por que el final invita a continuar si no por que algunas de las citas con las que abro cada capítulo dejan intuir que Maherit no es la única ciudad transhumanista.

La Confederación existe y la segunda parte (y final de la saga) se desarrollará en Barkeno.

La idea de los círculos del desierto nació en la estepa castellana. Divagando sobre hasta dónde podría llegar la desertización de la tierra donde están mis raíces y cómo sería la vida allí. El mundo imaginario de esta saga germinó en una semilla segoviana que pasó por guerras, aniquilación y un severo desastre medioambiental para crear el mundo distópico de Maherit, en un lugar que bien podría ser la estepa central de la península Ibérica en un futuro imaginario. Por ese motivo, la ciudad que encuentra Elia cuando viaja al sur se llama Maherit, un guiño al nombre árabe de Madrid para situarnos en un marco geográfico similar al de la capital.

Cuando la idea creció, tuve claro que la segunda parte se tenía que desarrollar cerca del mar. Para descubrir otra de las ciudades de la Confederación, Barkeno, y a los círculos del mar: Protectores de la Madre, igual que los del desierto, pero que viven en un mundo de agua.

Dentro de la península, mi viaje me llevó al noreste, hasta el área de Barcelona. Donde viven los círculos del mar y entran en conflicto con otra megaurbe: Barkeno, el nombre íbero de la ciudad condal.

Y aquí entra lo que comenté en mi entrada de Avatar, el sentido del agua. Cuando empecé a documentarme para crear la sociedad de los círculos del mar, la primera referencia que me vino a la cabeza fueron los polinesios, navegantes consagrados que, hace siglos, vivían durante meses en sus barcos. Tienen una estética cargada de fuerza, gracias a sus tatuajes, y unas tradiciones que les ligan al mar y a los seres vivos que habitan en el agua, en especial a las ballenas. Así encontré una película preciosa, La leyenda de las ballenas (de la directora Niki Caro), que narra una historia sobre el vínculo entre los maorís y estos mamíferos.

Después de ver Avatar, que en esta segunda parte nos muestra a los Na’vi que viven en los arrecifes y que llevan tatuajes maorís, me queda claro que he seguido un proceso de documentación similar, aunque yo (menos mal después de ver Avatar) desligué Barkeno de la influencia polinesia.

Cuando avancé en la creación de personajes de Barkeno, decidí que la base para la sociedad de los círculos del agua no fuesen los maorís, aunque algo quedó. En concreto, los jinetes de ballenas inspirados en la película de la leyenda de las ballenas y unos personajes, a los que he llamado anemois, que tienen unos tatuajes alrededor de su boca, similares a los de las mujeres maorís.

La escaleta está y voy por el cuarto capítulo. Espero contaros mi progreso, en el que seguro que no faltan bloqueos (que ya ha habido), sorpresas y cambios sobre el plan.

Avatar, el sentido del agua

Ayer fui a ver la esperadísima segunda parte de Avatar. Trece años para volver a Pandora, pero esta vez con un plan programado: cada dos años, Cameron nos traerá una nueva secuela hasta sumar un total de cinco en 2028.

Vuelve a ser espectacular. La animación parece real, la historia nos descubre a los na’vi del agua y los cuatro hijos de la pareja de Sully-Neitiri acercan la película a un público más juvenil, con el que creo que el director pretende crecer en los próximos 6 años, hasta la entrega final de Avatar 5.

La historia tiene fuerza y emoción, los jóvenes de la película la aportan en grandes dosis y las ballenas también. Quizás parte de mi entusiasmo por la película es el sesgo que me produce el mar y sus bichos, en especial las ballenas y en particular las jorobadas, en las que están inspiradas las ballenas de Pandora.

Si tuviese que ponerle un pero, sería que la estructura argumental es muy parecida a la de 2009. El antagonista vuelve a ser el mismo (no hago spoilers de cómo) y el conflicto también. Quizás el motivo es que han pasado muchos años desde el primer lanzamiento y era necesario recordar la historia al espectador (sin repetirse demasiado) para ahondar en las siguientes entregas en distintos puntos de vista y en un arco narrativo más amplio, que evolucione y sorprenda.

A mí, me ha venido bien volver a tomar contacto con unos personajes para los que también han pasado 13 años y que nos muestran una Pandora incluso más cautivadora que la que descubrimos en 2009.

Mientras veía la película, me acordé de mi propia fase de documentación para escribir la continuación de Maherit – Los círculos del desierto, que ya anticipo se titula Barkano – Los círculos del mar.

Pero esto da para una entrada completa que prometo escribir en los próximos días. Mientras, os recomiendo verla. Espero que no seáis de los que dicen que de las tres horas, le sobran dos.