Brisingr – El Legado

Otro de dragones, aunque éste es el tercerdo de la saga de «El legado«, y sabía donde me metía. Es más fue mi regalo de reyes, y tenía bastantes ganas de leerlo.

Descubrí a Christopher Paolini en la feria del libro del 2.005. Creo que sólo he dejado de ir los años que no he vivido en Madrid, pero si estoy aquí, es una cita que nunca perdono. Me gusta pasear entre las casetas e ir viendo los bestsellers expuestos y parar en alguna que otra caseta que tengo identificadas desde hace años, para ver rarezas de la literatura y auténticos tesoros.

Ese año vi en muchísimas casetas una portada con un dragón azul, de título Eragon. Como este tipo de libros me suelen gustar, lo compré. Y me gustó. Lo que más me llamó la atención es la vida del autor.

Christopher Paolini nació en 1983. En el 2005, cuando yo compré su libro, él tenía 22 años y era autor de un bestseller traducido a muchísimos idiomas. Christopher empezó a escribir este libro cuando tenía 15 años y lo publicó con 18 años. En concreto lo publicaron sus padres, en el estado de Montana, con una edición bastante limitida, y un lanzamiento y distribución también limitadas. Pero el azhar jugó bien las cartas de Christopher e hizo que uno de los libros que circulaba por las librerías de Montana, cayese en manos del hijastro de un conocido autor, que viendo cómo había devorado el libro su hijo, lo presentó a su editorial, «Alfred A. Knopf Books for Young Readers«.

A la editorial le gustó, compraron los derechos de Eragon y de su futura trilogía (que no sé si por ordeñar más la burra o por que el arte es así, se ha convertido en saga de 4 y no en trilogía), los derechos de la película (que no es muy buena, aunque tiene un gran reparto), del merchandising e hicieron un primer macro lanzamiento en USA en el año 2003…..Con 20 años entraba en la lista de autores de bestsellers en USA y con 22, su primer libro circulaba por más de 41 países.

Me encanta la historia de Christopher, y se merece haber tenido el éxito que ha tenido. Cuando empecé Brisingr, y vi que la trilogía se convertía en una serie de 4 libros, me molestó. Pero he de reconocer que la historia sigue siendo igual de interesante aunque se le haya extendido más de la cuenta.

Es un autor que escribe muy bien, la trama es entretenida, su mundo Alagaësia está muy bien desarrollado, las razas son las de siempre, con alguna novedad como los úrgalos, y aunque el esquema de composición es el clásico de la narrativa fantástica, rompe algún que otro esquema, en el trasfondo de la historia y en cómo se desarrolla.

Brisingr siginifica fuego en el idioma antiguo de Alagaësia. Es el libro preparatorio al desenlace final (que lamentablemente no llegará a España antes de año o año y medio), es entretenido, no baja la calidad en la narrativa ni en la idea de la historia. Es rápido y no hay ningún momento en que se haga aburrido.

Recomendable para los que ya habéis pasado por Eragon y Eldest. Y en general toda la serie El Legado es bastante recomendable para los que os guste la épica fantástica.

Las 3Rs – II


Vuelvo con las 3Rs, en esta ocación con la segunda:

REUTILIZAR

Si he de decir la verdad, es a la que menos utilidad real le veo. En mi vida cotidiana solo veo tres casos en los que reutilizo, y creo que es extensible a casi toda la gente que vivimos en España. Reutilizo el papel, para imprimir por las 2 caras, antes de llevarlo a los centros de reciclaje. Reutilizo el toner porque lo relleno y reutilizo ropa y enseres de los niños, que heredo y doy en herencia a hermanos y amigos.

Recuerdo que cuando era pequeña las botellas se reutilizaban, y cuando devolvías la caja con las botellas, en la tienda te pagaban unas pesetas por cada botella, pero ahora que yo sepa en España no se hace. Se sigue haciendo en países como la India o Brasil, pero aquí optamos por el reciclaje, por costes.

En los países anglosajones, el tema de los «días de garage» está muy extendido, y es muy común que la gente venda a precios muy bajos los objetos que ya no utiliza, para que sus vecinos los pueda seguir utilizando. Es como lo de las «herencias» que comentaba antes, pero de una forma más oficial y más extendida, y no sólo con cosas de niños, sino con todo tipo de material.

En los tiempos que corren, el mercado de segunda mano está al alza: equipación deportiva que ya no se usa, consolas, juegos, …, y donde mejor funciona es en Internet. También hay tiendas tipo Cash Converters, pero que yo sepa no han tenido una gran aceptación en España.

Esta R necesita ser trabajada y mejorada o llegará a tener gran utilidad en tiempos de escasez, que no descarto.

Si alguno tiene otros usos de la reutilización, por favor comments.

Costes encubiertos del Homo Economicus

Retomo alguna de las preguntas de la mi entrada «Trabajo, capital y recursos naturales«, en concreto la del coste o precio de los bienes comunes (mar, bosques, aire respirable, ….) y el precio que el «Norte» no está pagando al «Sur» en el uso y explotación de muchos recursos naturales.

No es que vaya a responder a preguntas tan difíciles, pero publico alguna información relacionada con este tema, que por lo que he podido comprobar, preocupa a mucha gente.

El día 6 de Mayo, el Washington Post publicó un artículo que copio entero para los que no tenéis suscripción:

The Cost of Climate Inaction
May 6, 2009 Washington Post
By Kristen Sheeran and Mindy Lubber

Robert J. Samuelson’s April 27 op-ed, «Selling the Green Economy,» was way off the mark on the economics of tackling climate change. It was a call to bury our collective heads in the sand simply because the future involves uncertainty — exactly the opposite of what we need to do.

Samuelson argued that the cost of moving to a clean-energy economy is higher than advocates expect and that transition can’t happen nearly fast enough to meet the ambitious goals proposed in the climate and energy bill sponsored by Reps. Henry Waxman (D-Calif.) and Edward Markey (D-Mass.).

But this assumes that all costs involved in mitigating climate change — and there will be costs — represent new costs, without acknowledging the massive error in our market system that equates the price of carbon emissions to zero. This fundamental error skews everything that follows, because if emitting carbon costs nothing on a balance sheet, all steps to reduce pollution count as «new costs.»

The real cost of carbon emissions is far from zero. Each new scientific report brings proof of a changing climate that promises to disrupt agricultural patterns, set off a scramble for dwindling resources, raise sea levels, propel population shifts and require massive emergency spending as we try to react to the growing crises. These are the costs of inaction.

A smart climate policy can create a mechanism to put the right price on carbon, and rapid economic change will follow that firm price signal, along with reduced climate risks. Our work with more than 100 economists nationwide and at RealClimateEconomics.org demonstrates the weight of economic analysis supporting this point.

The failure to put a real price on carbon emissions also undermines Samuelson’s second point, that we cannot switch to clean energy technologies quickly. Many claim that these technologies will not work, at least in a cost-effective way, because we would already be using them if they did.

But we are not using them enough now because we have set the price of carbon pollution at zero and have devoted most of our financial incentives to fossil fuel production to gas up our vehicles, heat our homes and power our factories. Acknowledging the climate crisis and pricing its risks correctly, instead of passing them on to our children, would produce an amazingly quick shift to new technologies and behaviors. We change habits when it makes economic sense to do so. Price matters.

Ultimately, households and businesses care more about their total energy bill than costs per gallon or per kilowatt hour. Gas at $4 per gallon is cheaper in a car that gets 40 miles per gallon than $3-a-gallon gas in a clunker that gets 20 mpg. American entrepreneurial and research genius can move us to far greater energy efficiency quickly, using mostly existing technologies, when a carbon price rewards the effort.

The economic impacts on households, then, may not be as dramatic as some warn. We can mobilize the political will for clean technologies and emissions reduction when, as economic research demonstrates, there is a visible payoff in jobs and strides in international competitiveness from these technologies.

And none of this is in conflict with the business community. Quite the contrary. Consider Business for Innovative Climate and Energy Policy (BICEP), a coalition of nationally and globally known companies including Nike, Starbucks, Sun Microsystems, Timberland and Levi Strauss that the investor coalition Ceres coordinates. The heads of these companies believe that passing strong climate and energy legislation this year is in the interests of both the planet and their businesses.

Some BICEP businesses already see climate change affecting their supply chains, manufacturing and international markets. Those are costs. These companies see strong climate and energy policy as pro-business because increased energy efficiency saves them money and clear price signals on carbon help them plan competitive strategies on a more level playing field.

The cost of inaction is high and could be catastrophic. But, contrary to claims, the cost of switching to cleaner energy and dramatically lower emissions will spur competitive gains, cost far less and come much more quickly once we have set our goals, adjusted our incentives and corrected the market’s false signals.

History shows that big changes often come in a rush, unforeseen by the critics of the day. We believe that honest accounting for the reality of climate change will bring a convergence of effort and interests, triggering change on a scale that will, once again, alter the course of history.

Kristen Sheeran is executive director of the Economics for Equity and the Environment Network, a nationwide group of economists focused on environmental policy. Mindy Lubber is president of Ceres, a national coalition of investors, environmentalists and public interest groups working with companies to address sustainability challenges.

Incluyo también dos links a

Real Climate Economics, con teorías económicas variadas sobre el modelo para evitar/paliar el cambio climático, que depende de E3Network, con su teoría del «homo economicus» incapaz de concebir la vida sin aumentar su poder y sus bienes materiales.

Y a dos PDFs que están bien

Reflexiones sobre el cambio climático, desarrollo de la economía e igualdad global, de Stephen J. DeCanio (de la página 8 a la 12 es lo más interesante)
Derechos en el desarrollo de las emisiones, de Ecoequity

¿Qué pasará en Dinamarca cuando se intente renegociar el fallido tratado de Kyoto? ¿se tomarán en cuenta las cuestiones morales y de desigualdad en el mundo, que brillaron por su ausencia en Kyoto? ¿se incluirá algún tipo de objetivo sobre control demográfico? ¿se dará un valor real a los mayores centros de absorción de CO2 del planeta, los bosques y el mar? o ¿volverán a poner objetivos numéricos de reducción que nadie cumple? y todo seguirá igual …

Los problemas económicos por los que pasa la economía occidental en estos momentos, eclipsan el problema del cambio climático, de la escasez de determinadas materias primas y recursos naturales y nos hacen olvidar las grandes desigualdades entre el Norte y el Sur. En España, por ir a lo más cercano, hay ya 4.100.000 parados, y en mi opinión, antes de final de año estaremos en los 5 Millones. Muchas familias no tienen ingresos y sus estructuras se derrumban. Ante este panorama, se piensa menos en los millones de personas que mueren de hambre, que no tiene acceso a una sanidad básica, ni a agua…pero los Gobiernos deberían ver el problema en su conjunto. No se puede seguir parcheando sobre lo que no tiene solución. El modelo económico existente no es sostenible y tenemos que refundar los pilares de nuestra sociedad, de nuestra economía y de nuestra forma de entender la vida.

Deberíamos buscar y luchar por un modelo que elimine las desigualdades, que nos permita vivir en un planeta «limitado» de forma sostenible, desde el punto de vista de los recursos, de la economía y de la población, y que destine todos sus esfuerzos a la investigación y la innovación con dos premisas:

1. Sostenibilidad
2. Igualdad

Las 3 Rs


Como aun sigo en la fase de crianza, de vez en cuando, atisbo algo de la programación del todopoderoso Disney Channel. El otro día me sorprendió un video clip de un actor de una de las series que cantaba una canción de título The three “rs”, reduce, resuse & recycle. Me llamó la atención porque hace poco, en la clase de mi hijo, dedicaron la semana entera a este mismo tema, algo que me parece vital, si en el futuro queremos que los que nos sucedan, tengan interiorizados y bien aprendidos, los errores que nosotros y las generaciones anteriores hemos cometido.

Las tres erres están intrínsecamente unidas y son todas de vital importancia, pero en lo que a hábitos se refiere, para mí la más importantes es la primera.

REDUCIR

Reducir nuestro consumo, reducir los residuos en los procesos industriales, agrícolas, comerciales…Si aplicamos el dicho español, se resumiría en más vale prevenir que curar. La reutilización y el reciclado, son los métodos más tradicionales del tratamiento de residuos, y ya que todo proceso de creación, tiene asociada la generación de residuos, estas fases son imprescindibles, pero se debería primar la investigación en la optimización de los procesos productivos, de tal forma que generen un mínimo de residuos, que posteriormente serán tratados (reutilizados o reciclados).

Además de reducir la generación de residuos, es primordial, que todos reduzcamos nuestro consumo; de energía, de agua, de embalajes, y de todo tipo de productos en general. Nuestra sociedad no necesita todo lo que consume. La publicidad permanente, en todos los medios y soportes que nos rodean, nos someten a una presión, que lo único que hace es crear prototipos aspiracionales, que nos provocan la necesidad de consumir, en productos para ser más guapos, más altos, más delgados, más fashion y en general más “in”. Y yo, no tengo nada en contra de ser más guay, pero no al precio de comprar, comprar, y comprar más, con una satisfacción nula en el consumo, ya que el producto que hoy se incorpora a nuestras adquisiciones, es desbancado, sino en el mismo día, al día siguiente.
Se podría entrar fácilmente en la discusión sobre la precariedad de los actuales valores de nuestra sociedad, pero por el momento me voy a ceñir exclusivamente al medioambiente.

Y dejo esta entrada con una cita del economista inglés Fritz Schumacher

Any intelligent fool can make things bigger, more complex, and more violent. It takes a touch of genius – and a lot of courage – to move in the opposite direction.

Para los que queráis investigar más en corrientes de pensamiento y formas de vida que intentan disminuir nuestros hábitos de consumo:

Freeganism
Simple living

Contadores eléctricos digitales – Tarifa nocturna


Ante el cambio inminente en la facturación eléctrica en Diciembre del año pasado, decidí solicitar un contador digital y cambiar a la nueva tarifa nocturna.
Con el lío de las facturas mensuales, las estimaciones y demás enredos, me ha costado bastante ver si me compensaba o no lo de la tarifa nocturna.
La factura de Enero y Febrero fueron bien. Si no cuento que el sistema de factura electrónica no les funcionaba (ya sé que no tiene nada que ver con las tarifas y los contadores, pero a estas alturas de vida es un puntito muy cutre), y lejos de ahorrar papel y emisiones en su envío, tuve que solicitar sendos duplicados en papel, después de varias llamadas, que me llevaron al final a hablar con el departamento informático de Iberdrola, quiénes me explicaron que tenían problemas técnicos y que para el siguiente mes, esperaban tenerlo solucionado.
En estas facturas vi que el rollo de la tarifa noctura depende del reparto que tengas de tu consumo entre horas valle y horas punta, y que sigue compensando, incluso aunque tu consumo en horas punta sea superior a tu consumo en horas valle. En concreto, y yendo al límite, siempre que no tengas un consumo eléctrico en horas punta superior al 70% de tu consumo total, la tarifa noctura compensa.En el 70-30% el coste de la electricidad con y sin tarifa noctura es igual, pero habría que tener en cuenta que el alquiler del contador digital es casi 2 € más caro, al mes, que el contador analógico normal. Así que el reparto límite para que te interese contratar la nocturna es del 68-32% (más o menos).

Los impuestos y potencia contratada son iguales con o sin tarifa nocturna.

Conseguir un reparto del 50-50%, es relativamente fácil, y en el ejemplo de arriba supondría un ahorro mensual del 13% en la factura.

Así llegué al mes de Marzo, contenta con el cambio hecho, y aun más cuando la factura de Marzo me dice que no hay consumo y cobran sólo la potencia contratada.

Miedo me daba, qué es lo que me llegaría en Abril. Y tenía toda la razón para que me diese miedo. Cuando recibí el aviso de factura en mi mail, y entré para descargarme la factura casi me caigo de la silla.

Mi reparto, que en Enero y Febrero había sido 45-55%, había pasado a 80-20%, y de forma inexplicable, mi consumo había aumentado más de un 50%.

Llamé, reclamé, les expliqué porque era imposible que tuviese un consumo en horas punta de 80% y les expliqué que mi consumo no podía haberse disparado en un 50% en dos meses. Como respuesta; que mirase mi contador y tomase yo la lectura…. Y aquí mis conclusiones y aprendizaje:

1.- El Estado ha permitido que las eléctricas facturen mensualmente, pero para no aumentar sus costes en lectura de contadores, las compañías siguen haciendo la lectura bimensual, y el mes que no hacen lectura, hacen una estimación, que compensan contra el mes siguiente que si hay lectura.

En mi caso, en Marzo, cuando no me llegó consumo es porque no hicieron lectura.

2.- Los contadores digitales no están conectados en forma alguna a las eléctricas, así que tienen que ir a tomar la lectura a cada domicilio, como si de un contador analógico se tratase.
La lectura de un contador digital no es que sea muy compleja, pero tiene más números que un analógico. Además de fecha y hora, el contador da tres lecturas; la de los Kwh totales consumidos, la de los Kwh consumidos en horas punta, y la de los Kwh consumidos en horas valle.

Debe ser que los contadores digitales son relativamente nuevos, y que no somos muchos los que tenemos la tarifa noctura. La cosa es que en mi lectura de Abril, el operario de turno, tomo el consumo total, como consumo punta, y el consumo punta como consumo valle. De ahí el ‘supuesto’ fuerte incremento en mi factura, y la descompensación en la distribución de mi consumo punta-valle.

Una vez aclarado con Iberdrola, y con su promesa de que me harán el abono correspondiente, me explican, que aunque no es muy frecuente, puede volver a ocurrir que la lectura de mi contador digital sea errónea.

Y yo me pregunto, ¿qué van a hacer cuando todas las eléctricas cumplan la ley, y todos los contadores sean digitales?

¿Seguirán haciendo lecturas físicas de los contadores un ejército de operarios?

Si va a haber intervención humana ¿formarán correctamente a sus operarios, para tomar lecturas certeras?

¿Cómo no es un hecho cierto, que todo contador digital transmita vía radio, internet, red privada…., su información a la eléctrica, y ya de paso al domicilio en el que está instalado?

Yo que tengo contador digital, tengo que salir a ver el contador si quiero saber cual es mi consumo, cuando lo más lógico es que tuviese una pantallita dentro de casa que me permitiese verlo en tiempo real, y que me avisase con alarmas cuando mi consumo rebasase los límites que yo introdujera en el sistema.

Si las eléctricas y REE quieren optimizar la producción, importación y abastecimiento de energía a su red, deberían tener datos en tiempo real de lo que cada domicilio consume.

Si el Ministerio de Industria, a través del IDAE, quiere que ahorremos energía, tenemos que saber cuánta energía consumimos, en qué momentos y a qué va destinada.

En USA se le está dando una importancia enorme al desarrollo de una «smart grid» (red de transporte y distribución inteligente) y aquí, que nuestra red es relativamente buena, no estamos poniendo el énfasis necesario en optimizar la información y el consumo en el consumidor final.

Google, con ese olfato que le caracteriza para hacer dinero, apostó ya durante toda la campaña electoral norteamericana, por políticas verdes, desarrollo del smart grid y desarrollo de sistemas de medición en tiempo real como medida de eficiencia energética, ya que está demostrado que cuando se tiene la información del consumo, se ahorra.

Aunque si al final es Google, la empresa que también tiene nuestra información de consumo eléctrico, deberíamos de empezar a pensar, en postrarnos ante el gran hermano en creación, o ante un futuro HAL 9000. La información es poder, y Google, tiene mucha y valiosa información de cada uno de nosotros.

La shica, La mala y Hanna

Claramente me gustan más La shica y La mala, aunque reconozco que Hanna es tan macarra que no puedo más que sentir una cierta simpatía por su personaje y también por su música.

El 1 de Abril, La shica tocó en Madrid. Yo tenía un marrón que no me permitió ir, pero me habría encantado estar en la Galileo, viendo a este pedazo de artista.

En su álbum Trabajito de chinos (por ahora el único), han colaborado Poveda y El Bicho y antes de que soñase con grabar su propio disco, ella colaboró en uno de los videoclips de Chambao. Y es que los nuevos flamencos, como se les dio en llamar, se ayudan, y poco a poco están consiguiendo hacerse hueco en un coto privado de caza.

Tres vídeos. El primero de La shica en una de tantas versiones de la Bien Pagá, que me encanta (canción y versión). El segundo de La mala con Tengo un trato (no he encontrado el de Vengo prepará, que es la que más me gusta de sus canciones) y el último, un reportaje (en catalán, lo siento) de La shica, La mala y Hanna (que suena a «El bueno, el malo y el feo» y es que yo creo que el título del reportaje está puesto con segundas…)) )

LA SHICA

LA MALA

Y EN CATALÁN…pero del que se entiende y con las entrevistas en español

El último encuentro

Me lo dejó una amiga forrado con papel de estraza blanco y cuando ya llevaba más de 50 páginas, no pude evitar descubrir el envoltorio, mirar la portada y volver a leer el título. Me recordaba muchísimo a otro libro que leí hace ya unos cuantos años, también de dos amigos militares que la vida separa, y como mi memoria no es buena, tuve que echar mano a la portada para ver si por la portada me acordaba. Como no fue así, me tocó buscar en mi librería el otro: «Reencuetro» de Fred Uhlman.
Dos libros magníficos, aunque hoy sólo hablaré de uno: «El último encuentro» del escritor húngaro Sándor Marai. Es una historia de sentimientos, de amor, odio, desengaño, fidelidad, deslealtad, soledad y pasión. De cómo estos sentimientos crean los lazos de las relaciones humanas y como en las relaciones muchas veces no se conoce la verdad. Es la historia de una venganza. La venganza como motivo de vida y de muerte. La búsqueda de la verdad para encontrar la paz antes de morir.

Un anciano reflexiona sobre su vida, sobre las personas que le han marcado, las relaciones que han guiado sus pasos hasta el fin de sus días. Su reflexión comienza al recibir una carta de un viejo amigo, con el que cenará esa misma noche. En su recuerdo se remonta a tiempos que el no vivió, a la época en que sus padres se conocieron y su madre francesa llegó a vivir al imperio astrohúngaro y cómo desde su llegada se instaura entre ellos la soledad de la incomprensión. El nace llevando el lastre de esa soledad, que tan sólo consigue romper, durante un tiempo, con la amistad de Konrad y el apoyo incondicional de Nini.

La forma de relatar la historia, de encadenar la secuencia de todos los acontecimientos importantes de su propia vida, la de sus padres, y la de su amigo, es extraordinaria. Y no sólo relata una vida a tres bandas, sino que es a la vez una reflexión sobre las cosas importantes de la vida, sobre el significado de la amistad, sobre el significado de nuestra propia existencia.

Es un libro que hechiza. Bien escrito, bien estructurado, con personajes muy bien caracterizados. Con un argumento bien narrado y una reflexión que inevitablemente engancha al lector y se traslada a su vida.

Un libro con fuerza, con encanto, con magia. Un libro que imbuye en sus letras y atrapa en sus líneas. Un libro para leer y pensar. Un libro para disfrutar.

Os lo recomiendo, se lee en un suspiro (200 páginas) y tiene mucho que decir.

El curioso caso de Benjamin Button

Fui a verla con algo de desgana. El trailer no me había gustado demasiado y tenía la imprensión de que sería una película sensiblera… ¡Qué error inicial y qué acierto ir a verla!.

La película es una adaptación de un relato corto de F.Scott Fitzgerald, convertido en una peli de casi tres horas, en las que se relatan los ochenta años de vida de Benjamin Button, un niño que nace anciano sin experiencias vitales y que muere siendo bebé y sin recuerdos. Tres horas que disfruté, me emocionaron y me han hecho pensar y reflexionar durante muchos días después.

El prólogo es un cuento, que por sí mismo, merecería la pena ir a ver. El tiempo avanza, no puede retroceder, y con esta reflexión comienza la narración de la vida de un hombre, vivida de fin a principio, no de principio a fin. Y aun así el tiempo avanza, no retrocede. Pero para Benjamin, avanza de una forma que condiciona su vida y su historia de amor con Daisy.

Es un canto a la vida, una invitación a disfrutar del presente, a valorar lo que hoy tenemos y puede que mañana ya no esté, a valorar nuestras vivencias y nuestros recuerdos, porque también eso nos lo puede robar el tiempo.

La ambientación es perfecta, la fotografía y la banda sonora te imbuyen en el cuento. El trabajo de maquillaje en Benjamin y en el resto de personajes, pero sobre todo en Benjamin, es increíble, tanto cuando es anciano, como cuando es adolescente. La narración, la secuencia de escenas, la progresión de la vida de Benjamin a través de sus relaciones con otros personajes, las vidas que marcan una vida, la muerte presente desde el principio hasta el fin, hacen que sea una película, que sin tener una moraleja de fábula, te obliga a reflexionar. A cada uno en nuestra vida. Abierta a mil lecturas e interpretaciones, pero con espíritu positivo y de lucha.

En fin, desde mi punto de vista, muy recomendable.

El arte de conducir bajo la lluvia

Me lo pidió Pei de Reyes y sabiendo que la historia estaba contaba por un perro con un amo que era piloto de coches, no pude decirle que no, demasiadas similitudes. Primero lo leyó él, e insistió tanto en que lo leyera, que lo empecé la semana pasada y lo terminé el Domingo.

Es una historia tierna, pero que no mantiene bien el ritmo a lo largo del libro. Hay capítulos con una gran inspiración, y algunas reflexiones y puntos de vista caninos respecto al mundo humano, muy acertados y muy agudos. Pero el autor no es capaz de mantener la chispa a lo largo de la historia. La idea de que el narrador sea un perro que piensa que en su próxima vida será humano, es buena, pero algunas veces el narrador-perro suena en exceso a la voz de la conciencia, y no como un «ser» de otra especie que debería estar por encima de las normas preestablecidas en nuestra sociedad.

No es «EL LIBRO» en mayúsculas, pero para los que tenemos perro, y lo consideramos como parte de nuestra familia, para los que en ocasiones nos ha sorprendido nuestro perro hasta el punto de pensar que es realmente inteligente, para los que además tenemos hijos que consideran al perro, casi, como un hermano, es un libro de obligada lectura.

Enzo, el narrador, me recordaba a Paco, mi perro. Su relación con su amo, Denny, y con su mujer Eve, me recordaba a la que Paco tiene con nosotros, y su relación con la hija, la que mis hijos tienen con él.

Para nosotros, Paco no es un animal de compañía, forma parte de nuestra familia y ha establecido relaciones y lazos especiales con cada uno de nosotros, con su manada. Es una fuente de amor, cariño y comprensión incondicional. Identifica cuando cada uno está contento, triste, preocupado o enfadado, y es capaz de transmitir apoyo en cada estado de ánimo.

Si no sabéis, si animaros o no a su lectura, podéis bajaros el primer capítulo aquí.

El testamento Maya

Sobre el gran misterio de la construcción de las pirámides, tratado en documentales, libros y películas, hay una corriente de opinión con bastantes adeptos, que sin aseverarlo abiertamente, sostienen como única explicación plausible a la construcción de estas maravillas arquitectónicas, que sólo una fuerza extraterrestre habría sido capaz de edificarlas en las fechas en las que los historiadores y arquéologos han datado su construcción.

Esta corriente de opinión, muy, pero que muy evolucionada y adornada es la base del argumento de este libro, que sólo puedo recomendar a los que les gustan las conspiraciones enrevesadas poco creíbles. Y me podríais decir, «pero es que es un libro de ciencia ficción, por eso no tiene que ser creíble». Pero es que no estoy de acuerdo en que esta novela se ubique claramente dentro del género literario de la ciencia ficción, ni que la ciencia ficción no deba ser creíble.

Para mí, El Testamento Maya, se ubicaría más dentro del género de la ucronía, que aunque algunos lo consideran un subgénero de la ciencia ficción, hay otros que lo identifican como un género literario en sí mismo. Una de las características de la ciencia ficción es que el escenario de narración ha variado sobre nuestra realidad, hasta el punto en que deja de tener relación directa y clara con el mundo en que vivimos. El escenario ya no es reconocible. Sin embargo en la ucronía hay una transformación histórica sobre nuestra realidad. Algo que sucedió diferente en el pasado y afecta a la evolución de la historia y de nuestro entorno. Un ejemplo clásico de ucronía es «El hombre en el castillo», de Philip K. Dick, en el que se muestra cómo sería nuestro mundo si los nazis hubiesen ganado la II Guerra Mundial (muy recomendable).

Sobre si es o no creíble, tiene mucho que ver la forma en que está escrito. El autor repite determinadas explicaciones como si de un «mantra» se tratase, pero la sensación final es que no hay una investigación consistente que le ayude a fundamentar su obra, algo que creo esencial en cualquier novela, sea del género que sea.

Tiene un buen comienzo, más o menos hasta la mitad cuando empieza el desenlace, y un final excesivamente previsible y descaradamente abierto a la continuación, que ya está en las librerías, agazapado, intentando subirse a la lista de bestsellers como ocurrió con su primera parte. Los personajes no dan más de si, sobre todo los malos del cuento, pero no sé si es porque yo me leo casi cualquier cosa, o porque venía de las Crónicas de la Dragonlance, que estaban escritas de aquella forma…, que bueno, no es un gran libro, pero se deja leer.

Eso si, la segunda parte no me la compro, una venta menos a sumar en la carrera a entrar en la lista deseada.