Los cuatro acuerdos

El autor comenzó su carrera profesional como neurocirujano en México DF, provenía de una familia de chamanes toltecas y un accidente de tráfico, en el que estuvo a punto de morir, le hizo replantearse la vida. Desde entonces aprendió de su abuelo y su madre los caminos de la sabiduría tolteca y los reunió en varios libros, este: Los cuatro acuerdos, se publicó en 1997 y desde entonces ha vendido más de siete millones de copias a nivel mundial y ha sido traducido a 46 lenguas.

Es un libro que, como el autor describe, busca ayudar a las personas a encontrar la libertad para lo que propone que cada uno lleguemos a cuatro acuerdos con nosotros mismos:

  1. Sé impecable con tus palabras (no hables mal de nadie)
  2. No te tomes nada de forma personal
  3. No asumas cosas
  4. Trata, siempre, de hacer las cosas de la mejor forma que cada uno pueda

Por resumir, el autor habla de cómo los seres humanos somos programados/domesticados desde pequeños. A base de repetición aprendemos cuáles son las normas que rigen la sociedad y nuestros padres nos elogian cuando las seguimos y nos regañan cuando no lo hacemos. Dentro de esa programación, entran múltiples acuerdos que no elegimos, nos vienen dados por el entorno en el que nacemos, y muchas veces nos hacen sentir menos.

Bañado en las creencias toltecas, D. Miguel nos presenta una nueva forma de afrontar el mundo.

No suelo leer este tipo de libros, pero este me ha resultado muy interesante y ameno de leer. Recomendable.

Autor: D. Miguel Ruíz

Nºpags.:160

Editorial: Urano

Bases de datos de ADN

Mientras públicamente el Gobierno chino encarcela al primer científico en hacer público que ha creado bebés modificados genéticamente, el ejército colabora con un laboratorio que fabrica pruebas de embarazo para recoger información genética de millones de mujeres.

El grupo chino BGI se está haciendo con una base de datos de ADN que le permitirá seguir avanzando en sus investigaciones sobre el genoma humano. A medida que la ciencia identifica nuevos vínculos entre los genes y los rasgos humanos, el acceso al conjunto más grande y diverso de genomas humanos es una ventaja estratégica. La tecnología podría impulsar a China a dominar los productos farmacéuticos mundiales, y también, potencialmente, ayudar a crear soldados genéticamente mejorados o patógenos diseñados contra la población o el suministro de alimentos.

No he podido sino acordarme de la serie ‘The one’ cuando me he leído la noticia.

El átomo, el bit y el gen

Nerdy young geeks will no longer be able to prosper coding blithely away in blissful isolation. It is no longer sufficient to work in bits alone. Increasingly we need to combine those bits with atoms and genes to create significant value. If you want to get a glimpse of the future, that’s where to look.

Greg Satell

Desde que me alejé del mundo de las start-ups, algunos emprendedores se ponen en contacto conmigo: unos con ideas claras de qué crear, otros preguntando sobre mi opinión de en qué área-segmento-nicho tecnológico enfocarse.

Mi respuesta a a esa segunda pregunta es siempre la misma: biogenética y biomecánica.

La barrera entre tecnología y organismos vivos está despareciendo a un ritmo mucho más rápido de lo que nuestro día a día nos deja ver. Este artículo sobre ‘El átomo, el bit y el gen‘ me reafirma en mis ideas.

Reseña de Maherit, by Anabel Botella

Hoy os traigo la reseña del último libro que he leído. Se trata de Maherit, de Sylvia García. Esta novela fue la ganadora de I Premio Juvenil Festilij 3C publicada por @editorial_tinturas

Esta es una obra que combina fantasía y algo de ciencia ficción. Se podría decir también que es una distopía, ya que nos cuenta cómo queda el mundo que conocemos después de haber esquilmado todos los recursos a la madre naturaleza. Tras las guerras líquidas, no queda casi nada de todo lo que conocemos. Los pocos habitantes que han quedado han aprendido a sobrevivir en el desierto.

En esta sociedad matriarcal, hay una serie de mujeres teluras que poseen ciertos dones. Una de ellas es Elia, la aprendiz de Moira, que vive en uno de los muchos anillos que hay en el desierto.
Elia ha de emprender un viaje de 40 días por el desierto para afianzar su magia y después debe regresar a su comunidad para mostrar qué le ha mostrado la Madre.

En este viaje conoce a Bazil, un chico que vive en una macrourbe muy tecnológica.
Se unen dos maneras de ver el mundo, uno que reconecta con la naturaleza y otro que exprime al máximo los recursos. En este punto, Elia tendrá que decidir qué hacer, porque ante ella se presenta una oportunidad de conocimiento como nadie había conocido.

Elia es un personaje fuerte y confiada, pero también en según qué temas inexperta.

Ha sido una lectura que te hace reflexionar hacia dónde puede ir la civilización. La autora ha sabido mezclar bien esos dos mundos tan dispares, uno más humano y que reconecta con la magia que puede ofrecer la naturaleza y otro más desarrollado en ciertos aspectos, pero deshumanizado.

Ha sido una lectura que me ha tenido enganchada. Una novela que deja con ganas de más y que abre las puertas a dos posibles historias.

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+ Publicación original

Nana, Lulu y ¿Baba?

En noviembre de 2018 nacieron las dos primeras niñas modificadas genéticamente: las mellizas que los medios llamaron Nana y Lulu. Después se supo que nació una tercera, llamémosla Baba.

Estas tres niñas han sido las primeras, que se sepa, en nacer después de que sus embriones fueran sometidos a mutaciones genéticas, transmisibles a su descendencia. La tecnología que se usó fue CRISPR. Amparado bajo el justo y noble ideal de erradicar el SIDA de la especie humana, He Jiankui consiguió varias parejas (afectas por la enfermedad) que aceptaron participar en su experimento. De los embriones modificados por el equipo de Jiankui, se sabe que tres llegaron a término.

El País

Lo que se desconoce es ¿qué ocurrió con ellas? Dicen los informes que Jiankui sabía que no todas serían inmunes al SIDA y aún así siguió adelante con el proceso in vitro y posterior gestación. Parece que, además de la mutación en el gen CCR5 de nuestro sistema inmunológico para tratar de evitar el SIDA, Jiankui cortó y pegó algún otro gen.

Su castigo fueron 3 años de cárcel (sentencia que debe de estar a punto de cumplir) y una multa de unos 300k€, además de la prohibición de trabajar en biogenética en China. Desde la cárcel dicen que recibe ofertas de países donde la manipulación genética en embriones humanos no está regulada. Y así, entre dimes y diretes, se va forjando la leyenda del Frankenstein chino, mientras tres niñas, en paradero desconocido para el común de los mortales (que no para el gobierno chino) crecen en su mosaico genético con mutaciones que el público general nunca llegará a saber.

Cuando un laboratorio modifica genéticamente una semilla para hacerla más resistente a las plagas o a las sequías, patenta su secuencia genética y toda planta que crezca de esa semilla y de la polinización de las mismas pertenece al laboratorio que ostenta la patente.

¿Es igual con los humanos? ¿Estas niñas pertenecen a la empresa que creo su secuencia genética? ¿Y sus hijos en el futuro también? ¿Son propiedad de, como los esclavos?

Jugar a ser dioses nos viene tan grande que me aterran los escenarios que podríamos llegar a crear, guiados por la ceguera del poder y la soberbia humana. Antes nuestros ojos se está abriendo la espita a la creación de nuevas formas de vida ‘inteligentes’: por un lado mutaciones evolucionadas de los seres humanos (los biogenéticos de mi libro Maherit) y por otra inteligencias artificiales capaces de volcarse en cuerpos humanoides o cuerpos decantados (los transhumanistas de Maherit).

En ambos casos se discute su regulación en congresos y asambleas de la ONU, la ética detrás de los experimentos, pero la realidad es que la tecnología CRISPR no ha sido prohibida, ni la creación de IAs y transferencia de consciencias puesta bajo ningún sistema de control.

Más allá del valle inquietante

El término en inglés es ‘uncanny valley’ y en japonés ‘Bukimi no Tani Gensho’. Fue acuñado en 1970 por el especialista en robótica Masahiro Mori y viene a formular una hipótesis por la que los seres humanos empatizamos con figuras antropomórficas artificiales hasta un determinado punto, en el que la empatía se convierte en aversión: Cuando un robot o un androide o un deep fake es demasiado humano desconfiamos de su naturaleza.

¿Por qué nos dan miedo los humanoides?

Pero cuando se supera ese valle, lejos de provocarnos desconfianza, los preferimos a los seres humanos de carne y hueso.

Los androides como Sophia (reconocida como ciudadana de Arabia Saudi), no han conseguido salir del valle inquietante, pero no sucede así con los ‘deep fake‘. Un estudio publicado en diciembre de 2021 muestra que la tecnología detrás de los deep fake es capaz de crear imágenes indistinguibles de una persona real e inspiran más confianza en quienes las ven que las personas reales.

Es decir, el público, nosotros, podemos recibir un deep fake de un presidente de gobierno o de cualquier personaje público, con un mensaje programado para manipular la opinión pública, que nos inspire más confianza que una grabación real.

No me extraña que estén empezando a surgir voces que abogan por la limitación de esta tecnología. ¿Os imagináis lo que se podría llegar a hacer?

Endangered Material Knowlegde

La fundación Arcadia tiene distintos programas para preservar la biodiversidad y las tradiciones y garantizar y promover el acceso a la cultura.

El tema de las tradiciones me ha llamado la atención por lo poco habitual, pero por lo necesario que es. En un mundo cada vez más global, la cultura predominante está barriendo a las culturas milenarias que aún sobreviven en la Tierra y que están amenazadas de muerte.

Gracias a la financiación del British Museum, el proyecto EMKP ofrece becas/financiación para documentar tradiciones, música, fabricación o lenguas en vía de extinción.

Una trenza de hierba sagrada

Un libro de nature writing recomendado por uno de mis hermanos, al estilo de Diario Rural. Si aquel me gustó, con este he disfrutado con cada palabra, hasta el punto de estar esperando el momento del día en que pudiese recogerme en la soledad para seguir experimentando la belleza que es capaz de expresar su autora, Robin Wall Kimmerer, profesora de universidad de biología ambiental y forestal; y directora del Centro para los Pueblos Nativos y el Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Ambientales y Silvicultura de la Universidad Estatal de Nueva York. Además, Kimmerer es miembro de la Citizen Potawatomi Nation.

El libro habla de la relación de los seres humanos con la naturaleza, con el resto de seres vivos con los que compartimos hogar. El enfoque se basa en la relación de los pueblos originarios de Isla Tortuga (como llamaban América del Norte) tenían con su entorno, cómo ellos habían sido designados para cuidar de todos los seres vivos y cómo la relación que mantenían con ellos, permitía que cada especie progresase, cumpliendo su función en el círculo de la vida.

Hay un montón de conceptos de la tradición de estos pueblos, hoy casi extintos, que me han cautivado. Muchos serán inspiración para cosas que escriba, no me cabe la más mínima duda, por qué sin tener que acudir a un mundo mágico, en nuestra realidad, hablan de ritos y creencias que bien podrían salir de un libro de fantasía.

Recojo algunos extractos y temas que me han llamado la atención para que me sirva de libreta de inspiración y guía para documentarme.

CONCEPTOS

  1. La cosecha honorable.
  2. Mensaje de Gratitud. Al recitarlo día tras día te recuerda que lo que tienes es más que suficiente, que todo lo que necesitas para la vida está en la Tierra que nos rodea. Uno de los fragmentos que abre el Mensaje de Gratitud: «Damos gracias a nuestra Madre, la Tierra, pues ella nos ofrece todo lo que es necesario para la vida. Sostiene nuestros pies al caminar. Nos alegramos de que siga cuidando de nosotros, como ha hecho desde el principio de los tiempos. A nuestra Madre le enviamos el agradecimiento, amor y respeto. Ahora nuestras mentes son una sola».
  3. ‘Wabunong’: El Este, es la dirección del conocimiento. Hacia el este enviamos nuestros agradecimiento por la posibilidad de empezar algo cada día, de empezar de nuevo.
  4. ‘Soledad de la especie’: Una honda tristeza sin nombre que nace del distanciamiento respecto al resto de la Creación, de la pérdida del vínculo. Cuanto mayor es la dominación humana del mundo, más aislados nos sentimos, más solos.
  5. Native American wigmam
  6. Bosque experimental de HJ Andrews: Investigación ecológica holística.
  7. Wendigo: Ser mitológico creado para advertir contra el canibalismo. ‘Otros valores negativos que se asociaban con el wendigo eran todo tipo de excesos, como la gula: el wendigo es una criatura que nunca se sacia, dado que su tamaño aumenta proporcionalmente a lo que come’. La autora compara la sociedad del consumo con el wendigo, cuando nada es suficiente.
  8. Zaaganaash. La gente del mar
  9. La profecía del séptimo fuego.
  10. Shkitagen: The firekeeper fungus.

CITAS

  1. Las mujeres tenemos un vínculo natural con el agua, pues somos también portadoras de vida. Llevamos a los bebés en estanques internos y ellos salen al mundo en una oleada. Es nuestra responsabilidad proteger el agua en todas las relaciones.
  2. Hay gente que dice que el tiempo es un río en el que no nos podemos bañar más de una vez, pues fluye y huye continuamente en dirección al mar. El pueblo de Nanabozho sabe que el tiempo es un círculo. Que no es un río que corre inexorablemente, sino que es el mismo mar: las mareas que aparecen y desaparecen, la niebla que viene a hacer la lluvia otro río distinto. Y que todo lo que fue será de nuevo.
  3. En el tiempo circular los relatos son a la vez historia y profecía, narraciones para un tiempo que aún no ha llegado. Si el tiempo es circular, hay un lugar en que la historia y la profecía convergen y las huellas del primer hombre se aparecen tanto en el camino que dejamos atrás como en el que tenemos por delante.
  4. Los hechos mismos del mundo son el poema. La luz se convierte en azúcar. Las salamandras encuentran el camino hacia pozas ancestrales siguiendo las líneas del campo magnético de la Tierra. La saliva del bisonte que pasta hace que la hierba crezca con más fuerza. Las semillas del tabaco germinan cuando huelen el humo. Los microbios de los residuos industriales pueden destruir el mercurio. ¿No son historias que todos deberíamos conocer?

LIBROS A LEER

  1. Paula Gun Allen: Granmothers of the light
  2. Edward Benton-Banai: The Mishomis book: the voice of the Ojibway
  3. Macy, Joanna; Brown, Molly: Coming back to Life : the updated guide to the work that reconnects

Recomiendo su lectura. Es una delicia de libro que nos conecta con la belleza y la magia de todo lo que nos rodea.

Autor: Robin Wall Kimmerer

Editorial: Capitán swing

Nº pags: 460

Mateo que no te veo

Conocí a Enrique antes del COVID, en un curso de MOLPE de Ana González Duque. Siempre había sido ilustrador, pero se adentraba en el mundo de la escritura infantil y juvenil, igual que yo. Intercambiamos emails y nos ofrecimos ser lectores cero.

Me envío el manuscrito de ‘Mateo… ¡Que no te veo!’ e intenté aportar mi granito de arena en su sueño de publicarlo. Tres años después, el libro está en el mercado. Cuando me enteré, me hizo una ilusión enorme y aún más cuando me encontré con Enrique en el FestiLIJ 3C y me dedicó una copia.

Este fin de semana me lo leí de una sentada. Es un libro divertido y muy fácil de leer: cuidado hasta el último detalle, con ilustraciones del propio Enrique. Una vez que lo empiezas es difícil parar. A medida que avanza la historia, nos vamos encariñando con Mateo, un trasto a la vieja usanza, que por culpa de sus bromas se ve envuelto en una aventura trepidante gracias a la que descubre la empatía necesaria para dejar salir lo mejor de él.

Muy recomendable para niños de 7 a 9 años.

Autor: Enrique Carlos Martín

Editoria: Di que sí

Nº pags.: 211